Consideraciones sobre un homicidio múltiple

Y se jugó el pellejo en ello. Era, en resumen, una buena persona. Lo mismo se dice de su amiga Nadia: una joven talentosa y comprometida con las causas que creía justas.

El viernes 31 de junio, los cuerpos de Nadia y Rubén fueron hallados en un departamento de la colonia Narvarte. En otra habitación, dos de las compañeras de Nadia: Yesenia, una estudiante de belleza de apenas 18 años, y Nicole o Simone, una joven edecán de nacionalidad colombiana. En el baño, Alejandra, de 40 años, una mujer trabajadora que les ayudaba con las tareas domésticas. Todos fueron torturados y agredidos antes de ser asesinados.

Hasta ahora, la versión de la Procuraduría capitalina apunta a que el objetivo de los asesinos habría sido la joven colombiana. Colegas y amigos de Rubén y Nadia reclaman que se investiguen las amenazas que ambos recibieron en Veracruz.

En estos momentos, es imposible descartar cualquier línea de investigación. Pero es necesario hacer precisiones concretas a las versiones filtradas por la Procuraduría:

Uno. En alguna de las versiones, se asevera que la línea de investigación sobre el trabajo periodístico de Rubén se debilita "porque el fotógrafo estaba desempleado". Este es un comentario doloso. El fotógrafo no estaba "desempleado". Había sido desplazado de su lugar de trabajo debido a hostigamientos. Las agresiones a periodistas pocas veces ocurren cuando están directamente trabajando (a menos de que cubran una guerra o enfrentamiento). Se percibe la necesidad de minimizar la trayectoria y la dignidad de Rubén. Así como la de sugerir que "por fiesteros" les pasó eso. De nuevo, criminalizar a la víctima. Según esta mecánica de filtraciones de la policía, para que alguien reclame justicia debe ser un monje recluido en un monasterio. De lo contrario, uno "se lo buscó".

Dos. De ser cierta la versión que apuntala la Procuraduría, sería una prueba certera de que la Ciudad de México ha dejado de ser la burbuja de seguridad que aseguran las autoridades.

Tres. La ciudad de México es refugio para decenas de periodistas desplazados de sus lugares de origen. Si este crimen queda impune o la investigación es poco sólida, la administración de Miguel Ángel Mancera será equiparada a la de Javier Duarte, en Veracruz, la cual prácticamente ya ha pasado a la historia como un ‘hoyo negro' para periodistas.

GLOSARIO DE SUPERVIVENCIA

Rubén: No se mata la verdad matando periodistas.

 
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