Lentes callejeros, problema a la vista

Lun, 05/08/2013 - 05:00

La visión es un don de la naturaleza, sin ella la vida literalmente se oscurece, por lo cual hay que protegerla de todo riesgo, pues hay males que le afectan con el paso del tiempo y que sólo un especialista médico puede ayudar a alejar o curar.

Expertos del Instituto Mexicano del Seguro Social tienen un arsenal para batallar contra las enfermedades visuales, pero es cierto que para ver bien toda la vida hay que comenzar por visitar al oftalmólogo y saber el estado de los ojos sin importar la edad.

Factura del tiempo

Una realidad inevitable, salvo excepciones, es que con los años la calidad de la visión disminuye y puede deberse a varios factores.

Una lejana visión que se materializa. Después de la cuarta década de vida muchas personas pueden ser víctimas de presbicia, una deficiencia conocida como vista cansada, por lo que deben empezar a usar lentes para leer, aunque no es conveniente usar cualquier tipo, advierte la oftalmóloga del IMSS Sandra Navarrete Betancourt.

Esta especialista del Hospital General Regional número 1 Dr. Carlos Mac Gregor Sánchez Navarro nos cuenta que la presbicia es causada por una pérdida gradual de la flexibilidad del cristalino (segmento transparente situado atrás del iris del ojo) que impide enfocar adecuadamente los objetos que se encuentran cerca.

El fenómeno es un asunto de tiempo, por ello, dice que es importante que a partir de los 40 años se acuda por lo menos una vez al año a revisión médica, aun cuando no se tengan molestias en la vista, ya que existen problemas que no presentan síntomas como el glaucoma o la catarata.

La medición de la vista es cosa de expertos y por ello nadie debe autorrecetarse. La oftalmóloga dice que si se requiere utilizar lentes para lectura, deberán ser prescritos por el oftalmólogo o un optometrista.

Mirada interesada y buena

En su consideración es común encontrar en tiendas o tianguis diversos modelos de anteojos para lectura y adquirirlos fácilmente sin receta médica, pero es muy riesgoso.

Estos anteojos pueden tener una graduación inadecuada y ocasionar dolor de cabeza, fatiga ocular y ojos llorosos a quienes los utilizan.

“El tipo de anteojos para lectura que se venden en tiendas y tianguis están manufacturados de manera estándar y la distancia pupilar no está calculada, lo que se manifiesta en imperfecciones de la lente que impiden formar una imagen correcta”, precisa la especialista.

Las cosas claras

Si una persona presenta dificultad para leer o realizar labores manuales, lo mejor es practicarse un examen de la vista por un profesional que sea quien defina la graduación exacta para el paciente.

La oftalmóloga del Seguro Social recordó a quienes ya utilizan lentes que éstos requieren graduarse aproximadamente cada dos años, para poder seguir viendo con nitidez.

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