Matar a la gallina de los huevos de oro

Vie, 05/07/2013 - 05:00

A últimas fechas hemos visto muy activo a Enrique Peña Nieto en el extranjero. Fue a Europa a ofrecer el petróleo mexicano a las transnacionales y desplegó a su equipo de comunicación para filtrar información confidencial sobre su plan de privatización del hidrocarburo. Pero no está defendiendo los intereses de los mexicanos en la discusión de la reforma migratoria de los EU.

Ese activismo internacional que despliega Peña para las privatizaciones no lo hemos visto en el caso de la reforma migratoria para defender los derechos humanos de los mexicanos indocumentados que trabajan en EU. Peña Nieto está ausente, no dice nada de los arrestos y deportaciones de mexicanos que se calculan en mil 400 diarias, ni del muro fronterizo y la militarización.

Llama la atención esta actitud de Peña ya que no sólo delata su falta de compromiso humanitario, sino también su falta de consideración por estos trabajadores cuya importancia para la economía nacional es innegable, ya que las remesas que envían representan la tercera fuente de ingresos para el país después del petróleo y el turismo.

Es alarmante ver cómo desde el gobierno federal se atenta contra la economía del país. Por un lado se pretende vender el petróleo y, por otro, se menosprecia y se olvida a los trabajadores migrantes. Ni hablar de la violencia que no ha podido frenar y que aleja al turismo que, como ya se dijo, es la segunda fuente más importante de ingresos.

La reforma migratoria que se discute en EU está muy por debajo de las expectativas, es contradictoria y además reincide en la violación de derechos de los mexicanos, ya que está condicionada a tiempos de residencia, pago de impuestos, al no ejercicio de derechos sociales y, lo más importante, no dice una palabra de atacar los factores que originan la migración.

Es obvio que se trata de un proyecto acorde a los intereses de nuestro principal socio comercial. Sin embargo, como es un tema que atañe a ambas naciones, lo menos que se esperaría es una acción diplomática decidida, orientada a salvaguardar los derechos de nuestros paisanos.

No obstante, esto no ocurre. Peña Nieto declina usar la diplomacia como algo más que una herramienta para salir de paseo. Con ello se confirma la sumisión total del actual gobierno federal con los intereses del exterior. Se ve en el tema petrolero y se confirma en el caso de la migración.

Pareciera que se olvida que si hay alrededor de 7 millones de indocumentados mexicanos en Estados Unidos es porque en el país no se genera empleos ni expectativas de futuro, y eso constituye una deuda histórica con las familias que no se puede pasar por alto.

¿Qué sucedería con la economía nacional sin estas remesas?, ¿qué sucedería en México si la mayoría de los trabajadores sin papeles fueran deportados? En este caso como en el del petróleo, Peña quiere matar a la gallina de los huevos de oro.

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