Alianza para la Ciudad de México

Vie, 05/02/2016 - 04:00

Llevamos muchos años luchando por una ciudad soberana y con derechos plenos y la reciente reforma política del DF no responde a esta aspiración de sus habitantes. En todo caso, el estatus jurídico que se asegura ahora a la ciudad es más o menos el mismo que el de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, el Banco de México o la UNAM.

En la reforma que promulgó Peña Nieto, hay una serie de inconsistencias que no dan a la ciudad categoría de estado autónomo ni se le da paso al municipio como base de su organización. En la reforma realizada aún se distingue entre los municipios de los estados y los órganos político-administrativos de las demarcaciones territoriales de la Ciudad de México.

Aún más, el Congreso de la Unión mantiene la facultad para aprobar el financiamiento de la capital del país, lo que contrasta con el resto de las entidades cuyo financiamiento es aprobado por su Congreso local.

Nos han estado desinformando y engañando. Nos quieren ‘tomar el pelo’. Con esta reforma no tendremos ni el estado 32, ni la restitución del régimen municipal abolido por Álvaro Obregón ni una autonomía financiera para las delegaciones.

¿Qué es lo nuevo? ¡Ah! Tendremos nuestra propia Constitución, el único logro aparente de la reforma que, sin embargo, se pretende sea aprobada por una Asamblea Constituyente intervenida, alterada y distorsionada: 40% de la misma será impuesta desde arriba, por los partidos del régimen, PRI, PAN y PRD que conforman un bloque prácticamente monolítico.

¡Qué ironía! En una paradoja de la historia, la aprobación final de la Ley Suprema por la que hemos luchado para nuestra capital, corre el riesgo de ser distorsionada hasta la pérdida de lo que hemos logrado en nuestra gran ciudad.

El bloque PRI, PAN, PRD, vamos a llamarlo el Bloque de Peña Nieto, ha aprobado las reformas que nos han puesto al país de cabeza y provocado un gran desastre. Y ahora, pueden alterar el positivo resultado que esperaríamos de una Asamblea Constituyente de la ciudad.

Pero no todo está perdido. Frente a los 40 impuestos por ‘dedazo’ de PRI, PAN, PRD, EPN y Mancera, los invitamos a todos: vamos por los 60 que va a elegir la ciudadanía. No nos vamos a rendir y no vamos a dejar de luchar.

Una gran alianza desde abajo puede evitar el retroceso. El movimiento popular, la sociedad civil, la academia, los pueblos originarios, el mundo de la cultura, la gran cultura urbana de nuestra ciudad, claro que puede evitar el retroceso e, incluso, poner a salvo el constituyente y alcanzar nuevos logros en nuestra gran ciudad.

Hay que ir a defender los derechos sociales, las libertades, el espacio público y todo lo que hemos logrado en nuestra gran capital. Hay que crear las condiciones para acudir a la Asamblea Constituyente con una propuesta que evite el regreso a la época de Espinosa Villarreal, en lo económico social, o de Uruchurtu, en lo político, y a ver hacia delante, hacia el futuro por el que ha luchado el movimiento progresista de nuestra gran ciudad.

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