Codependencia y apego sexual

Mié, 04/09/2013 - 05:00

Son casi usados como sinónimos, pero en el fondo son muy distintos ya que uno tiene una función de vincular a la pareja y el otro de hacer disfuncional una relación.

Lo malo es que también muchas veces los confundimos cuando los experimentamos dentro de la relación y no nos damos cuenta de la línea que los divide y que hace la gran diferencia.

La codependencia sexual se da cuando dos personas se encuentran unidas debido a deficiencias y necesidades no resueltas en el aspecto emocional, como puede ser tener miedo a la soledad o la falta de seguridad en uno mismo.

Muchas personas entablan relaciones sexuales a veces sin límites, con tal de no estar solas o de no ser abandonadas. O bien, son incapaces de romper con personas con las que solamente tienen relaciones sexuales insatisfactorias porque no pueden expresarse en este plano con otras personas.

Una pareja codependiente en el plano sexual siempre tiene una vida erótica poco satisfecha, pese a que las sesiones sexuales sean muy gratificantes ya que de no ser el contacto que tienen en este terreno, no hay nada más que compartir.

Es decir, ser codependiente sexual implica que le hemos dado un valor equivocado a las relaciones sexuales quitando mucho de lo erótico que deben de llevar, como el vínculo afectivo que no está establecido de manera sana y fuerte, y se piensa que el sexo es un candado que permite al otro permanecer a nuestro lado.

Los codependientes sexuales hacen de sus relaciones sesiones frustrantes, ya que sólo buscan mantener a la persona contenta con sexo; pero también se prestan a tener relaciones aun sin querer o a tratos, juegos o acciones que en el fondo les desagradan sólo por complacer al otro.

La codependencia sexual es reflejo de inseguridades no asimiladas, escondidas o bien, no aceptadas por parte de las personas. Los temores extremos sobre el abandono, la aceptación y hasta saberse elegido es lo que más comúnmente llevan a las personas a padecerlo.

Por su parte, el apego sexual es el vínculo afectivo sano que se desarrolla entre los miembros de una pareja y los hace permanecer unidos a través de emociones y sentimientos sanos como es el amor, la comprensión y el respeto.

Sin apego no hay amor, ya que además el apego está condicionado en buena parte por la segregación de hormonas que lo mantienen, como la oxitocina y la dopamina, encargadas de hacer sentir bien a la persona y buscar la compañía del otro.

Una pareja con apego sexual tiende a desarrollar su menú erótico descubriendo nuevas formas de complacerse cada uno y complacer al otro sin detrimento de las necesidades y gustos del otro.

El sexo deja de ser una actividad aislada y pasa a ser una parte importante del día, de la convivencia, del bienestar común, del deseo de querer estar, mas no una obligación por cumplir.

Sabemos que tenemos apego sexual cuando la planeación de los encuentros sexuales tienen el fin de motivar a la pareja, no de desaburrirnos; cuando el sexo no es rutina sino placer, cuando podemos decir no sin culpa y cuando el sí no es obligado.

El apego sexual genera creatividad, la codependencia sexual produce ideas obsesivas y controladoras, aunque parezcan novedosas.

Para fomentar el apego es necesaria la libertad personal y el respeto a los acuerdos establecidos, mientras que para producir codependencia sólo basta con encajonar en la rutina el erotismo y perder el gusto por la persona, para sólo sentir gusto por el sexo con ella.

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