La democracia en la Ciudad de México

Vie, 02/10/2015 - 05:00

Las elecciones del 7 de junio pasado arrojaron saldos muy positivos para la nueva fuerza política, Morena. Su votación nacional está por el 8% y en la Ciudad de México derrotó al PRD, convirtiéndose en la primera fuerza en la Asamblea Legislativa y obteniendo cinco delegaciones políticas.

Sin embargo, ‘no todo es miel sobre hojuelas’ en la Ciudad de México; Morena ha denunciado un fraude electoral en toda la ciudad, con el que se le quitaron 4 delegaciones y 3 diputados locales. Morena ha planteado que no reconoce a los jefes delegacionales que accedieron al cargo mediante el fraude y la compra de votos, específicamente en Coyoacán, Gustavo A. Madero, Iztacalco e Iztapalapa.

Morena ya anunció que iniciará acciones de resistencia civil y organización ciudadana para frenar la corrupción y la discrecionalidad que consuman la ‘fechoría’ de la toma de protesta que dará validez a gobiernos emanados de torcer la voluntad popular. Con esto, se despoja a los ciudadanos que eligieron legalmente a gobernantes de un signo político distinto al que gobierna la Ciudad de México.

Hay que hacer énfasis en que las acciones fraudulentas denunciadas se llevaron a cabo en todo el Distrito Federal; y que donde se reconocieron triunfos de Morena, la compra del voto y el uso de recursos públicos a favor de candidatos del PRD no fueron suficientes. Morena ha señalado, reiteradamente, que durante la campaña electoral y después de ésta, informó al Jefe de Gobierno que desde diferentes gobiernos delegacionales se estaban realizando acciones de compra y coacción del voto; sin embargo, no tomó cartas en el asunto.

Hay casos denunciados que son relevantes, como Coyoacán, donde funcionarios públicos fueron los que orquestaron la violencia electoral. A lo que se suma el papel que jugaron los órganos electorales, así como los tribunales locales y federales, quienes hicieron oídos sordos en temas como la fiscalización en los gastos de campaña de Iztapalapa o en la negativa a recuento de votos en Gustavo A. Madero.

En este punto, Morena aduce que la complicidad de los órganos federales en la validación del fraude hace evidente que en la Ciudad de México también “metió la mano” el gobierno federal.

También hay que señalar que la compra del voto, la violencia y el uso de recursos públicos a favor del PRD para arrebatarle a Morena el triunfo en cuatro delegaciones no son los únicos agravios sufridos por los electores de la capital del país, pues a esto se suman los despojos de tres diputaciones locales ganadas por Morena y el de la Presidencia de la Comisión de Gobierno en la Asamblea Legislativa.

De esta forma, con la práctica del fraude en la Ciudad de México se cristalizó la alianza entre PRI, PAN y PRD con el objetivo de frenar a Morena, con lo que se creó, ahora en el nivel local, el PRIANRD.

La situación revela que las instituciones electorales mostraron una grave falla en este proceso electoral. La lucha contra los fraudes tendrá que ir ahora hasta instancias internacionales y que hay aprovechar cada foro para denunciar este asunto. Ante la situación actual de la democracia en la Ciudad de México, luchar por la limpieza electoral no es una actitud radical, sino una cuestión de dignidad. A nivel nacional y local sólo hay dos opciones, el PRIANRD de derecha y Morena de izquierda.

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