Tepito: el gobierno sabe

Lun, 01/07/2013 - 05:00

El diario español El País publicó este fin de semana la entrevista que le hizo en la cárcel de Hermosillo, Sonora, a Jorge Ortiz alias El Tanque, considerado por las autoridades del Distrito Federal uno de los principales operadores de la delincuencia organizada en el barrio de Tepito.

El Tanque (en diversas prisiones desde el 20 de septiembre de 2003 y faltándole ocho años para cumplir su condena) captó la atención del rotativo español no sólo por tal consideración, también por ser el padre de Jerzy Ortiz, un joven de 16 años que fue secuestrado junto con otros 11 adolescentes en el bar Heaven de la Zona Rosa, en el caso del plagio más numeroso, y hasta ahora sin resolver, jamás ocurrido en pleno corazón de la ciudad de México.

Ayer se cumplieron cinco semanas del secuestro colectivo sin que, hasta la fecha, se tenga pista del paradero de los 12 jóvenes. Y para el gobierno capitalino la relación filial El Tanque-Jerzey Ortiz es la punta de la madeja de la línea de investigación que sigue: una venganza entre bandas de narcomenudistas del temido barrio bravo.

De lo mucho que cuenta El Tanque sobre su vida y desempeño en el tráfico de drogas en una entrevista que no tiene desperdicio, llama la atención esta afirmación que, en su obviedad, tiene su fuerza reveladora:

“El gobierno sabe bien quién maneja el barrio, cómo corre el agua por allá”, dice Jorge Ortiz al descartar que, como asegura la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal, él sigue mandando en Tepito desde la cárcel. “Esas son cosas que inventa el gobierno del DF, ellos para lavarse las manos lo que hacen es quemar más a los que ya han quemado”, remata.

Desde que tiene uso de razón quien esto escribe, Tepito es el lugar de la ilegalidad tolerada. ¿O si no a dónde iba usted, antes de la apertura comercial, a conseguir un televisor de última generación, un aparato de sonido, bocinas superpotentes, ropa, tenis o cualquier otro tipo de contrabando o fayuca?

Fayuquero era el padre de El Tanque y su madre vendía fritangas en la calle. Él boleaba zapatos desde los ocho años y a los 13 dejó la escuela. La calle lo formó o lo deformó. Ahí pasaba la mayor tiempo d el día porque no le gustaba llegar al departamento de dos cuartos de cuatro metros por cuatro metros en los que vivía con sus cuatro hermanos y sus padres.

Así creció El Tanque, en ese barrio bravo que siguió con la fayuca pero que se abrió a la venta ilegal de armas, a la trata de personas y, por supuesto, a la venta de drogas, al narcomenudeo. Y no es ésto apología, es una búsqueda de razones.

¿Sabía el gobierno que desde hace años se vende contrabando en Tepito? Por supuesto que sí. ¿Sabe quién maneja el barrio, cómo corre el agua por allá? Este reportero está convencido que sin duda alguna. Y lo sabe el gobierno del DF y lo sabe el gobierno federal. ¿O no lo sabe usted doctor Miguel Ángel Mancera? ¿O usted procurador Rodolfo Ríos? ¿O usted secretario de seguridad pública Jesús Rodríguez Almeida? ¿O no lo sabían Marcelo Ebrard o López Obrador? ¿Tampoco lo sabía Manuel Mondragón y Kalb?

El caso del after Heaven ha dañado severamente la confianza en el gobierno de Mancera y la dañará más conforme pase el tiempo sin resolverse. De manera que —acaso sin poder destruir esa sólida estructura del crimen organizado ni confiscar sus multimillonarias ganancias— el jefe de gobierno de la ciudad de México deberá echar mano de la información que le permite saber “quién maneja el barrio y cómo corre el agua por allá” para devolverle la confianza a los asustados y enojados capitalinos.

Instantáneas

1. COSTO. El Estudio comparativo de los costos económicos y sociales del problema de las drogas en México y Chile, elaborado por el Sistema de Información Regional de México y la Fundación Chile 21, cuantifica en 68 mil millones de pesos ese costo en nuestro país durante 2009: 46 mil millones en inteligencia financiera y presupuesto a la PGR, Fuerzas Armadas y sistema penitenciario; mil 28 millones en atención de problemas de salud derivados del consumo; 13 mil 786 millones en pérdidas de productividad; y 729 millones de pesos en daños a la propiedad.

2. SOLUCIÓN. Algo trabó la negociación con el Sindicato Mexicano de Electricistas que finalmente no se llegó a un acuerdo la semana pasada. Quizás ésta sea la buena. Ya lo prometió el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong.

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