En Toluca

Migrantes en México huyen de violencia y pobreza de su país

A pesar del calvario de su travesía, volver a su patria no es opción
Alma Ríos
23/10/2018 - 10:30

TOLUCA.— Durante su estancia en tierras mexicanas, Gerardo Coronado, hondureño de nacimiento, ha recibido todo tipo de insultos. 

Una vez le dijeron que tenía un “hocicote”, en otra ocasión le mostraron la imagen de un gorila diciéndole que se parecía a él, también le han dicho parásito y lo han confundido con mariguano o pandillero.

Pese a ello, considera que “México para los migrantes es la gloria. Regresar a mi país, es arriesgarme a morir”, cuenta. 

Refugiado en el albergue para migrantes “Hermanos en el Camino” en Toluca, este joven de 33 años, se mantiene al margen de la travesía de sus connacionales por México y confía que pronto se podrá reunir con algunos de ellos en la capital mexiquense.

ÉXODO. En dicha caravana de migrantes no vienen tres mil personas, son más de siete mil, y no llegan a quitarle el pan, el trabajo o la tranquilidad a los mexicanos, vienen escapando de la violencia, la delincuencia, las pandillas y la pobreza de su país, argumentó Armando Vilchis, cofundador de Hermanos en el Camino. “Ellos no migran, ellos huyen. La salida de su país es a fuerza”, detalló.

(Foto: Archivo El Gráfico)

IMPUESTO. En Honduras en promedio los ciudadanos ganan a la semana 800 lempiras, equivalente a 640 pesos mexicanos, pero son obligados a pagar “un impuesto de guerra”; en México a eso se le conoce como “derecho de piso” o extorsión. 

“Si tú tienes un taxi ellos te quitan la mitad de lo que ganas, si no pagas te queman el taxi, hay quienes te quitan la casa sólo porque les gusta”, platicó Gerardo. 

A las pandillas también se les debe de pagar por protección. “Mi esposa da alrededor de 800 lempiras para que mis niños estén bien porque, supuestamente, ellos nos cuidan”.

Allá, Gerardo también vivió la inhumanidad de las pandillas, cuando asesinaron a su padre y a su hermano.

TRUMP MEXICANOS. El hallazgo del año 2010 de cuerpos de migrantes en fosas clandestinas en el municipio de San Fernando, Tamaulipas, es un crimen de lesa humanidad que se repite, señala Vilchis. La vulnerabilidad en la que andan, recalca, también hace a los migrantes más susceptibles a que sus derechos humanos sean violentados en tierras mexicanas. 

“Yo vi como violaban a tres mujeres, a una niña de 11 años, a su hermana de 17 y a la tía de 21; pasaban 12 personas sobre ellas. He visto como han secuestrado a personas, he visto como los avientan del tren, como los deshace el tren”, señala Gerardo.

Pero la violencia contra los migrantes en México también se manifiesta en forma de palabras, miradas y publicaciones de Facebook, se le conoce como xenofobia.

“El 70% de los mexicanos son bellas personas, nos tratan bien, pero algunas nos han dicho parásitos, yo lo único que les puedo decir es: no todos, en el mundo hay diversidad de personas y algunas también venimos a aportar a este país”, dijo.

 “La gente piensa que son bandidos, que son mariguanos o gente de tercera, como lo dice Trump, pero es gente idéntica a nosotros, gente con los mismos sentimientos, con los mismos anhelos. Sólo nos dividen las fronteras”, añadió Vilchis.

ayuda. El albergue “Hermanos en el camino” espera recibir algunos migrantes de la caravana. Mientras tanto, en este lugar ya se han implementado medidas para garantizar la seguridad de quienes allí pernoctan, con lo que se pretenden frenar las extorsiones que sufren los centroamericanos por parte de policías. 

 Este refugio recibe al menos 60 personas al día y les consigue la visa humanitaria a centroamericanos de paso por la capital mexiquense.

(Foto: Archivo El Gráfico)

 
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