Ayer se realizó una marcha por la paz

Acapulqueños piden paz en el puerto

A las calles del puerto les hace falta el ambiente festivo, que se apagó con los ataques de sicarios
Redacción
28/04/2016 - 09:45

Por: Vania Pigeonutt

En Acapulco. Los pobladores de la zona turística y rural del puerto tiene una sola petición: “¡Paz!”. A tres días de que policías federales respondieran ataques de un grupo criminal, acapulqueños en redes sociales opinan: “Somos cabrones, nos levantamos de huracanes, malos presidentes; vamos a salir de ésta”. 

Pero en las calles el ambiente de fiesta, la voz costeña del prestador de servicios que dice: “Pásale por acá, primo, paquetes baratos”, no se escucha tanto. La cotidianidad vuelve gradualmente.

Ayer se realizó una marcha por la paz en la que participaron poco más de 100 personas. Los organizadores explicaron que la baja asistencia se debió al temor que persiste.

A las tres de la mañana corrió sangre: dos señores fueron asesinados por dos menores de edad dentro de un bar en la colonia Centro. Sí, en un asentamiento que da hacia el malecón, la Secretaría de Seguridad Pública reportó el doble crimen que engrosa el número: 334 asesinados en Acapulco en lo que va de 2016.

El ritmo pausado de las horas se nota de inmediato. El sonido constante de un día de juerga no se escucha. Aunque abrieron más negocios que el lunes y martes, en la costera Miguel Alemán el factor violencia pega en la ciudadanía; en el primer caso, los prestadores de servicios no se presentaron de a puño como otras veces, pero ninguna ventaja sacaron los que sí fueron a trabajar porque tampoco hay mucha venta.

Desde el inicio de la calle Alta Cuauhtémoc, donde está la secundaria 9 ‘Alfonso Ramírez Altamirano’, se ven militares con sus escopetas de grueso calibre. Niños que corren no pierden la sonrisa, aunque a menos de 200 metros de allí, el martes asesinaron al ‘Rotulero’, un señor conocido.

Las clases se suspenden una hora antes de lo habitual, a las 19:00 horas, porque para las 18:00 ya ningún negocio está abierto y los papás comienzan a ir por sus hijos.

Hay una realidad, en estas escuelas los niños desertan por cuestiones de inseguridad; algunos, porque sus papás están amenazados y se tienen que ir de inmediato, por lo que los profesores entregan papeles por adelantado y la gente huye. Otros, los menos, tienen posibilidad de irse a otra ciudad.

Nadie en la Secretaría de Educación Guerrero responde en el número de asistencia de las más de mil escuelas de Acapulco tras los hechos; dicen que no hay suspensión oficial. 

Profesores también dicen que tienen miedo, pero deben continuar. “Los padres ya no quieren dejar a sus hijos. Es latente el miedo de que les toque una balacera, algunos han estado en una. No sabemos en quién confiar: ninguna garantía”.

 
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