En la Pintada, Guerrero

Migrar o sembrar amapola, el dilema

A más de dos años que la comunidad quedó sepultada por el deslave de un cerro, ahora un hongo amenaza cultivos de café
Redacción
14/03/2016 - 12:44

POR JULIÁN SÁNCHEZ, EN ATOYAC DE ÁLVAREZ

El desgajamiento en La Pintada, que sepultó a 71 personas al paso de las tormentas tropicales ‘Ingrid’ y ‘Manuel’, sólo fue el antecedente para que en esa tierra, productora de los mejores cafés del país, exista una crisis que tiene en la quiebra a 120 familias, a causa de la roya —un hongo en el café que provoca la caída prematura de las hojas—; de las 10 toneladas que recogieron los papás de Margarita Romero el año pasado, ahora sólo han podido llenar ocho latas, alrededor de 40 kilos.

Los 600 habitantes del lugar empiezan a resentir la crisis. “Muchos no saben qué hacer ahora que no hay café. Otros tratan de cortar las matas y sembrar otra cosa como plátano, naranja, toronja o guayaba”, dice Casto Moreno Deciderio, un hombre que perdió a su familia por las tormentas.

“Este año muchos no cosecharon nada. Se les acabaron las matas, parece que les echaron agua caliente porque las plantas se quedaron secas, no pueden florear… Y dedicarse a sembrar la amapola no funciona aquí, esta tierra de La Pintada no sirve para eso”. 

La pérdida de más de 90% de la producción de café, a la que se dedica la mayoría de los habitantes, los puede orillar a migrar o a dedicarse a otros cultivos, entre los que no descartan la amapola en la parte alta de la sierra, reconocen pobladores.

Habitantes de este lugar, enclavado en la sierra de Guerrero, agradecen la construcción de 187 casas para recuperar las viviendas perdidas en septiembre de 2013, cuando dicen que el cerro “se les vino encima”. 

Pero aunque las casas les devolvieron un poco la alegría a quienes lo perdieron todo, aseguran que eso ha sido pasajero, puesto que la roya ha acabado con sus huertas y su situación económica se agrava al no poder contar con los ingresos anuales que antes tenían.

“Nos pegó el mal de la roya. Ahorita las huertas están inservibles. El año pasado corté como 500 botes de café, este año se puede decir que nada. Otras épocas hasta mil 500 botes, pero ha venido bajando. Antes cosechaba como cuatro toneladas y este año fueron casi 100 kilos”, afirma Casto Moreno.

Este hombre de 66 años relata que seguirá ahí pese a la crisis, pero reconoce que los jóvenes comienzan a irse a otras comunidades y a Estados Unidos. 

Última alternativa. En la comunidad vecina de El Edén, el comisario municipal, José Nájera Arrieta, asegura que también la roya les ha afectado en más de 80% de la producción del café y que ante la crisis que viven, algunos podrían dedicarse a la siembra de amapola.

“Podría darse el caso porque uno no podría decir que eso no se va a hacer, a lo mejor sí se podría dar el caso al ver que el gobierno no nos apoya, al no tener sostén para la familia”.

Ante la posibilidad de que en la parte más alta de la sierra la gente esté sembrando amapola, señala: “Pienso que sí, para que vamos a decir que no (...) Le pedimos al gobierno que apoye, porque no quedará otra más que migrar o sembrar amapola. Uno tiene que buscarle para sobrevivir”. 

Margarita Romero Nájera, integrante de una familia de productores de café y de la Sociedad Cooperativa La Pintada, señala que en reuniones han concluido que se deben realizar diversos proyectos productivos como opción ante las pérdidas y presentarlas al gobierno federal para que les otorguen apoyos. “Mis papás cosecharon hace un año 10 toneladas de café y este año ocho latas nada más, que son como 40 kilos”.

La joven de 23 años, licenciada en educación y quien está por iniciar la carrera de Ingeniería Civil, dice que ante la crisis por la roya la realidad es que la mayoría está en la quiebra.

 
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