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Nueva York, escenario de la victoria o derrota en EU

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Foto: Cortesía Santiago Ortega
Crónica de la víspera a las elecciones presidenciales de Estados Unidos 2016
Redacción
07/11/2016 - 18:38

Por Santiago Ortega

La más dura batalla por la Casa Blanca llega a su fin, con una sociedad dividida al máximo y la disputa por el voto hasta el último momento.

La población estadounidense es aguerrida e ingeniosa; lo mismo pide S.O.S (socorro) ya cansada de la campaña, que irreverente protesta en contra o a favor del candidato republicano Donald Trump a las puertas de su imperio: Trump Tower.

Pero es un hecho que Hillary Clinton tiene una buena ventaja en Nueva York, estado tradicionalmente demócrata. La Gran Manzana es un campo especial del combate por la presidencia de Estados Unidos.

Es la joya de la corona de los negocios del magnate inmobiliario, convertido en fuerte aspirante a llegar a la Oficina Oval, pero también es territorio sagrado de Hillary, que fue senadora por Nueva York, tiene casa en la Gran Manzana y es residente de la Urbe de Acero.

Time Square, el epicentro de vida neoyorkina, se encuentra tapizado con propaganda, anuncios de shows sarcásticos sobre los candidatos presidenciales, imágenes coloridas y diseñadas para llegar al alma del americano (como se llaman así mismos los estadounidenses), refleja que aquí nadie se duerme en sus laureles.

Como las leyes permiten hacer propaganda hasta el pie de la urna, se hace todo para ganar el favor de los ciudadanos. En la puerta de Tower Trump la gente le recuerda al magnate su cercanía con el presidente de Rusia, Vladímir Putin, al que una pancarta impulsa falsamente como vicepresidente.

En Nueva York todo es sorprendente, incluso la calma con que los neoyorkinos viven la fiebre del último día, víspera del martes 8, el verdadero supermartes de la lucha por la presidencia.

La Gran Manzana es un gigantesco escaparate de la campaña política, en la que los distintivos de campaña: botones, plumas, gorras, playeras y un sinfín de coloridos artículos han dejado de ser piezas de propaganda y son recuerdos de la guerra civil en que se han convertido las elecciones.

Donald Trump aparece provocador, inmoderado y nada político. Hillary Clinton, como una mujer del sistema, que a duras penas llega con una margen mínimo en las encuestas.

Según los diferentes medios, la diferencia son unos dos puntos promedio, pero la demócrata cuenta con un margen amplio en los delegados por estado, que son los que al final verdaderamente eligen al presidente en la Unión Americana.

Nueva York está lista para la gran fiesta de la democracia estadounidense y también para la derrota. Ambos candidatos esperarán el anuncio: The winner is… in New York… New York…

 
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