Víctimas de cuatro patas; envenenaron a perrita Romina

‘Romi’ fue una perra adoptada cuatro meses antes de que la asesinaran
Paola Ascencio
06/10/2015 - 10:04

La felicidad a ‘Romina’ le duró apenas cuatro meses. 

Ese tiempo lo compartió con Alexander Segovia, quien cuenta que lo de ellos fue amor a primera vista  y aunque tenía miedo por no conocerla, no dudó en entintar el formato que lo acercaría a ella de manera definitiva. 

A ‘Romina’ la abandonó una familia en un centro de adopciones cuando tenía apenas dos meses de conocer el mundo. Fue después de un Día de Reyes, porque era el regalo no deseado que un niño recibió. Pero su infortunio la llevó a un mejor hogar.

En “Domingo de cuatro patas”, un evento organizado por la UNAM, Alexander la vio por primera vez, 15 días después confirmó que ‘Romina’ ya era parte de la familia. Alexander y su novia Mayra, estuvieron a su lado durante cuatro meses, poco tiempo pero el suficiente para ganarse un lugar en la vida de sus  dueños. 

LLEVÓ FELICIDAD. “Ella llegó un poco desconfiada a casa y a los pocos días su cara cambió. Fue muy feliz. Sé que sólo fueron cuatro meses, pero el amor que ella nos dio no se mide. Fue duro perderla”, menciona Alexander, quien a sus 36 años, dedica gran parte de su día a trabajar como cirujano. 

Eran las siete de la noche del 2 de octubre. Alexander llegó tarde a casa después de una reunión. Entró,  vio el rostro de ‘Romi’ —su pitbull de diez meses con ojos color miel— que lo miraba con ternura. Sin ladridos, lo convenció de que merecía un paseo más allá de unas cuantas cuadras. Él tomó la correa, la enganchó a su collar y la encaminó al Parque México. 

En el camino, una jardinera en la calle Ozuluama atrajo la atención de ‘Romi’. No duró más de dos minutos oliendo el lugar e inspeccionando. Ahí devoró lo que sería una dosis letal. Ni Alexander ni ella lo sabían. 

TRAMPA MORTAL. En menos de 30 minutos, el robusto cuerpo de ‘Romina’ absorbió todo el veneno. Pero no fue hasta que llegó a casa que comenzó a vomitar. 

“Pensé que había sido la agitación porque aún cuando llegamos seguíamos jugando. Me puse a limpiar, pero volvió a vomitar, se hizo pipí y popó, y en eso me di cuenta que esto ya no era normal”, cuenta Alexander. 

El cuerpo de ‘Romi’ comenzó a convulsionar. Así lo hizo en tres ocasiones antes de que Mayra llegara con el auto para llevarla al veterinario. Ahí, en el automóvil de camino al lugar, ‘Romi’ dejó de respirar. 

En un intento por salvarla, Alexander le dio respiración boca a boca, pero sus latidos dejaron de escucharse. En un acto desesperado, le dio masaje cardiaco. Al llegar al veterinario ni las dos dosis de atropina, un medicamento para reanimar, hicieron que su cuerpo reaccionara. 

ÚLTIMO PASEO. “Vi a mis amigos perrunos y corrí y disfruté a mi papi. Al volver empecé a sentirme un poco mal, vomité, me hice dentro de casa y convulsioné. Mi papi me atendió y llevó al hospital más cercano donde trataron de reanimarme, pero no lo logré”, relata Alexander en las redes sociales, simulando la voz de ‘Romi’. Y es que a él y a su novia les gustaba imaginar que la pitbull podía hablar. 

VAN 18 MASCOTAS. Lo de ella  no fue un accidente, porque es el quinto caso de los 18 perros confirmados, que murieron por envenenamiento en el Parque México de la colonia Condesa.

Hoy, las fotos de ‘Romina’ pueden verse por todo el lugar,  como una alerta para los vecinos y las  autoridades. Era una perrita feliz y así murió, pues en su paseo del 2 de octubre, Alexander asegura que lo disfrutó como el último. 

 
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