Empujones, táctica de robo en Metrobús

Los ladrones operan en grupos de hasta cuatro personas
01/06/2015 - 13:44

Luis Arturo ha sido víctima y testigo. Él, y otros usuarios, coinciden en que afuera de las puertas del metrobús Buenavista y en plena luz del día, el crimen perfecto encuentra su escena. 

Aprovechando las ‘horas pico’, grupos de tres o cuatro personas bien organizadas, rodean a la víctima y empiezan a empujarla hacia las puertas atascadas del convoy. Uno de ellos la avienta, otro la distrae y el tercero mete mano a las bolsas de su pantalón para sacar lo que traiga. 

Operan muy rápido, fracciones de segundo. Cuando logran quitarle el celular, empiezan a gritar “ya no caben, ya no caben” y dejan de empujarlo. Ellos se quedan afuera, la víctima adentro y es cuando las puertas se cierran. Al final, entre los tres o cuatro se van pasando las cosas para guardarlas por si alguien los llega a incriminar.

“De entre los 20 que están esperando junto a ti, tres podrían ser rateros. Avientan cuando la gente ya no cabe y una vez que tienen el celular o la cartera, se salen”, explica Luis, quien con un Ipod y dos celulares, en un año se convirtió en cliente frecuente de estos ladrones.

Para él, las condiciones del robo perfecto se repiten una y otra vez al día por la dinámica de abordaje que tiene el Metrobús: poco abasto de unidades, un mar de gente, prisa y una malsana combinación de golpes y jaloneos en espacios reducidos. 

INDIFERENCIA. A pesar de que este tipo de robos son conocidos desde hace años, las personas refieren que la respuesta por parte de los policías es negativa.

“Al querer levantar mi denuncia, me mandaron a la delegación Cuauhtémoc y ahí un oficial me dijo que si tenía asegurado mi celular me convenía levantar el acta, la cual se hace en otras oficinas en Santa María la Ribera. Ni los mismos oficiales saben a dónde puedes acudir”, explica un usuario cuyo ‘mail’ dirigido a este diario da cuenta de que este es un problema frecuente.

“La ‘rata’ puede venir adentro o estar parada en la entrada”, explica otro usuario. Dice que una vez sintió que alguien le metió la mano a la bolsa del pantalón y cuando las puertas se abrieron ya no traía la cartera.

 La impunidad, los empujones y el poco abasto en el transporte  se convierten en la táctica de estos asaltantes. Para el usuario, éstos también son la mezcla perfecta para empezar mal el día.

 
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